Victoria de los riders, victoria contra la precariedad laboral.

Hace una semana el Tribunal Supremo de Justicia de Cataluña reconoce a un rider de Glovo como falso autónomo. Una sentencia que es expresión de la lucha heroica de los riders, cuyo rango de edad mayoritario es entre 21-30 años, contra una asfixiante precariedad que le tienen unos monopolios para sacar más beneficios.

Para entender el origen de esta lucha y movilizaciones hay que entender al sector delivery. Un sector cada vez más monopolizado bajo unas pocas empresas con Just Eat, Glovo y Deliveroo a la cabeza. Un sector del que se dice que su constante crecimiento y consolidación está en la publicidad, el software y la flexibilidad laboral. Por supuesto han hecho esa inversión, pero lo que prima es la llamada “flexibilidad laboral” también conocido como precariedad.

No es casualidad, es el interés de unos monopolios y multinacionales de precarizar a los más jóvenes, una generación cada vez más preparada y que se ven obligados a trabajar en empleos sobrecualificados.

Deliveroo dice tener unos 2000 trabajadores, pero eso no es así, no están los riders porque han tejido una red de falsos repartidores autónomos y no están contabilizados como empleados cuyos precios y clientes los decide la empresa. Esos riders están bajo unas condiciones en la que ellos tienen que poner el vehículo, el móvil, las horas, el seguro, la fianza e incluso la vida. Tienen un salario muy inferior al SMI con menos de 4 euros por pedido, sin protección laboral hasta tal punto que en plena pandemia del coronavirus trabajan en la calle sin mascarillas, sin ninguna seguridad y totalmente inseguros ante el coronavirus o cualquier accidente. Un modelo laboral en que el conjunto de los gastos recae sobre el trabajador.

Esta situación no es algo exclusivo de este sector, pasa lo mismo con Telepizza se negaron a subir los salarios respecto al aumento del SMI a unos trabajadores cuyo rango de edad es parecido al sector delivery y con una mayor presencia de jóvenes estudiantes. No es casualidad, es el interés de unos monopolios y multinacionales de precarizar a los más jóvenes, una generación cada vez más preparada y que se ven obligados a trabajar en empleos sobrecualificados.

Crece Free Riders

Todas las victorias judiciales de los riders vienen por la organización, que bajo las amenazas de despido han mostrado una gran radicalidad llegando a montar su propio sindicato, Free riders, y han tenido el constante apoyo y asesoramiento de otros como CCOO, UGT. Se han organizado y se han ganado la simpatía de amplias capas de la población que se solidarizan y se suman a las campañas de boicot como judiciales.

Esta victoria judicial es expresión de la radicalidad y constante movilización de una juventud precarizada hasta la médula que busca una mejora de sus condiciones frente a los intereses de esos monopolios y multinacionales que cargan sobre ellos todos los costes.

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