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La pandemia ha desnudado la educación y ha mostrado, de forma más aguda, las tijeras de los recortes. La desigualdad de los jóvenes en el acceso a la universidad se ha acentuado por los medios técnicos. Se puede ver como un 10% de los alumnos están sin ningún tipo de acceso al internet. Esto, se da de forma desigual. Según datos de CCOO uno de cada tres estudiantes madrileños ha estado desconectados de las clases por no tener los medios. Esto se repite en todas las provincias y ciudades. En distintos colegios se da de forma mucho más aguda, como en el colegio público Gabriel Vallseca de Mallorca. Ahí un 90% de los estudiantes no han podido estar presente en las clases por falta de recursos. Cuanto más tienes, más estudias y la brecha digital, como todo, es cuestión de clases.

Cuanto más tienes, más estudias y la brecha digital, como todo, es cuestión de clases.

Si se ha dado esta brecha digital no es coincidencia. Los salarios, la educación y la sanidad han sido duramente golpeados y recortados en la crisis anterior. En esta crisis la oligarquía financiera busca que los jóvenes volvamos a pagar la crisis. Ya han empezado los pistoletazos de salida. Recorriendo desde gobiernos autonómicos como Andalucía que recorta un 10% del presupuesto dedicado a universidad, como el central. Cierto es que en el siguiente curso se reducen las tasas universitarias, pero la educación seguirá siendo degradada. Se ve en la medida del gobierno de profundizar en el 3+2. Esto consistía en reducir el curso de los grados y másteres y en internacionalizar la universidad española. Esto es una forma particular de recortes y a demás favorece la entrada de capital extranjero. En definitiva, reformar la educación superior bajo el baremo de la OMC y el BC.

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La pandemia no solo ha hecho brotar lo malo, sino también la la solidaridad en la comunidad educativa. Profesores que pagan a los alumnos las conexiones o dispositivos para que puedan estar en clase o les acerca a llevarle las tareas impresas. Universidades e institutos facilitando ordenadores y tarjetas SIM a los estudiantes para que puedan volver con normalidad a las clases. Esto ha servido para paliar algo un problema que existe y bienvenido sea. También de alumnos de la universidad ayudando y apoyando a los estudiantes de bachillerato. Esta solidaridad tan propia de la gente ha permitido paliar algo los efectos de la pandemia.

Hay riqueza de sobra, el problema es quien se lo queda.

Los jóvenes no podemos volver a pagar esta crisis y las organizaciones estudiantiles se han puesto en pie de guerra contra la degradación de la educación. No aceptamos que volvamos a pagar los platos rotos otra vez. A demás de la urgencia de un plan contra la brecha digital que esta crisis la paguen los bancos. Hay riqueza de sobra, el problema es siempre quien se lo queda.

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