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Estamos en una segunda ola con unos datos bastante preocupantes. Cada vez aumenta más los contagios y se empiezan a tomar medidas cada vez más restrictivas en más localidades. En todo esto surge como una gran cuestión ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

En las noticias repiten constantemente que las fiestas causan los contagios y muestran únicamente imágenes de jóvenes. Hace unas semanas empezaron a decir que la culpa es de los jóvenes. Así, a secas. Solo les falta por afirmar que, de no ser por nosotros, los jóvenes, no existiría una segunda ola o no sería tan grave. Han transformado a la juventud en el nuevo 8M

Los infectados por COVID entre 15-29 años representan al 22% del total.

Antes se culpó al feminismo de los contagios de la primera ola, ahora se dice que los jóvenes somos unos salvajes que nos va el botellón día sí y día también. Entras en las redes sociales y se comenta que somos el principal foco de contagio. Incluso distintos gobiernos como el de Madrid aseguró que hay un riesgo alto de contagios entre los jóvenes.

Este gran baile de culpa y estigmatización se inició en pleno desconfinamiento, en el verano. Esto se reafirma por unas fiestas en Granada que acabaron cerrando las clases presenciales de dicha ciudad o cualquier caso en hostelería que se lo adjudican a la juventud. Ahora parece que nadie más va a los bares. Se genera todo un clima de opinión bastante peligroso.

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Han recorrido estadísticas clickbaits por internet bastante dudosas que gritaban al cielo que somos los jóvenes. Una de ellas, para que los datos cuadrasen, pusieron como juventud hasta las personas de 40 años.

Vamos a ver, ¿de verdad es así? ¿Es que hay que plantear un confinamiento por edades porque los jóvenes somos unos supercontagiadores? No, no es así. Es una acusación para dividir y que no corresponde a la realidad. Partamos de los datos para verlo claro:

Primero, los infectados por COVID entre 15-29 años representan al 22% del total. Esa franja de edad tan machacada, casi criminalizada, no se diferencia mucho en cuánto a contagios del resto de edades. En segundo lugar, igual se dice que la culpa es de las fiestas, bares y botellones, pero si damos por seguro los datos oficiales por la escasa muestra, solo son un tercio de los brotes. El ambiente laboral también es uno de los principales focos.

Por datos no se puede entender esas afirmaciones, el interés no es por entender y dar una respuesta al COVID, sino de dividir a la gente.

Por datos no se puede entender esas afirmaciones, el interés no es por entender y dar una respuesta al COVID, sino de dividir a la gente. De señalar como causantes a un sector en el que ese movimiento de unidad y solidaridad se ha dado con bastante fuerza. Los jóvenes, en especial influencers, ayudaron a promover la campaña #QuedateEnCasa antes de la declaración del Estado de Alarma; muchos universitarios de forma voluntaria se ofrecieron para cuidar a menores y hacer la compra a los mayores

Es urgente que se grabe este lema: unidad y solidaridad. Ahora que estamos llegando a niveles peligrosamente altos de contagios, lo principal es salvar vidas y que nadie se quede atrás de verdad. Generar división a la población, disputas, sea cual sea la excusa, nos divide contra el virus y también contra el saqueo que nos estamos viendo y seremos sometido. Cuánto mayor es el proyecto de saqueo, más se busca un culpable. En esta ocasión no es diferente.

1 pensamiento sobre “La juventud es el nuevo 8M

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