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Las espadas están en lo alto. Las tertulias con supuestos expertos, los medios de comunicación y las redes sociales constantemente lanzan mensajes contra el gobierno. Los bulos se han convertido el pan de cada día y la gran pregunta es… ¿cómo hemos llegado aquí? Vamos a verlo.

Ya molestaba que en el gobierno hubiese ministros de Unidas Podemos. Tenemos el gobierno más a la izquierda de toda Europa y una influencia del viento popular que había hecho poner, a pesar de las repeticiones electorales, una coalición PSOE-UP. Aunque haya líneas rojas, es un gobierno con demasiada influencia del viento popular y es algo que se ve que algunos molestaron e hicieron que, cuando llegó la pandemia, estos ataques aumentasen. ¿A quién le resultaba incómodo un gobierno así? Veamos:

Se puede ver como aumentó la intensidad, como algunos sectores del PP, los que representa Casado, Ayuso se dispusieron como buitres a atacar al gobierno junto con VOX y JxCAT frente a C’S y el sector del PP que representa Almeida que se han puesto a apoyar al gobierno. Consignas como #GobiernoSepulturero, #GobiernoDelBulo y muchos más empezaron a viralizarse. La gota que colmó el vaso fue con el cierre casi total de la economía durante la fecha de Semana Santa.

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El hilo que dirige el cotarro no lo encontraremos en la derecha reaccionaria. Ésta solo interpreta su papel.

Se señala a una derecha inmoral, unos buitres carroñeros. Cosa que es cierta, aunque no sea toda la derecha, sino ese sector concreto. ¿Atacan al gobierno por atacar o es que hay más? Vamos a verlo más en concreto. Ante esto se suele responder que “es una derecha inmoral, unos buitres”, no negando que en parte puedan tener razón y que lo que defienden no la derecha entera, sino ese sector concreto, es lo más éticamente repugnante… habría que ver más profundo.

Los ataques se recrudecieron cuando Ana Patricia Botín pidió que los jóvenes y asintomáticos volviesen al trabajo. En la prensa internacional nos encontramos con ciertos medios como el New York Times que no han dudado en cargar contra el gobierno. O Alemania en las espaldas usando a Holanda como ariete para sacar beneficios y mostrando su cara más reaccionaria.

Son a esos, principalmente a la oligarquía financiera, EEUU y Alemania quienes les molesta este gobierno por la influencia del viento popular. Siendo el primer gobierno que ha tomado medidas para proteger a autónomos y prohibiendo que fondos o empresas fuera de la UE adquirieran empresas aprovechando un momento de crisis que bajaba su valor. Ese mismo gobierno que tiene el plan social más avanzado de toda Europa. Podrá ser más radical, pero no se puede negar que se hayan tomado esas medidas y que influencia tienen.

Son a esos, principalmente a la oligarquía financiera, EEUU y Alemania quienes les molesta este gobierno por la influencia del viento popular.

Ellos son los que han promovido esta maquinaria para descreditar al gobierno, desgastarlo e incluso derribarlo para que haya otro que elimine o minimice esa mayoría social progresista. Son estos los que han pagado a millones de bots, sin exagerar. Se han encontrado más de un millón y medio de cuentas difundiendo fake news según la policía nacional.

Estos bots, como afirma la policía nacional, se encuentran principalmente en Twitter. Esta red social no destaca por ser la que más usuarios registrados tiene, sino junto con Instagram, una de las que más usuarios jóvenes están registrados. En el programa de “el hormiguero” cuyo target está centrado en un público joven, de forma sutil también han cargado contra el gobierno. Buscan generar un clima de opinión contra el gobierno y que este cale en mayores y especialmente en los jóvenes.

Frente a estos ataques lo más importante es la defensa de la unidad y solidaridad y que esta recorra todo el territorio y todas las generaciones. Principalmente porque los grupos de riesgo son mayoritariamente nuestros mayores y porque el virus no entiende de territorios. Quienes nos dividan, levanten la bandera que levanten, atentan contra la salud de todos y permite la expansión del virus y, especialmente, quienes lo hacen están haciéndolo al servicio de la oligarquía financiera y los principales centros de poder mundiales.

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