Viva la lucha de la juventud, carajo

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Un fantasma recorre Iberoamérica. Es el fantasma de la lucha de los pueblos y que provoca pesadillas en la oligarquía en Estados Unidos.

Lo más reciente fue la victoria del pueblo chileno y boliviano. En Chile tiran la Constitución de Pinochet y en Bolivia Movimiento al Socialismo vuelve a la presidencia. Toda una conquista de los pueblos frente al imperialismo.

Hace poco más de un año, Piñera, presidente de Chile, decía que Chile era un oasis frente a la inestabilidad política de sus vecinos. Se hablaba del milagro chileno por el aumento constante del PIB en ese país. Todo eso se ha roto en muy poco tiempo. Ese milagro era solo para la oligarquía financiera chilena y el capital norteamericano. Si tan buen país era, no se comprende que la población votase en contra de la Constitución.

Chile es un país con una gran cantidad de contradicciones. Hay más chilenos endeudados que trabajadores, concretamente 11 millones de personas endeudadas frente a una población de 16 millones. Todos los servicios, incluido el agua, estaban privatizados. Un trabajador chileno gasta en transporte público el 10% de su salario. Todo un saqueo constante de las amplias capas de la población.

La gota que colmó el vaso fue el aumento de precio del metro. Los jóvenes fueron los primeros en movilizarse en contra de esta medida. «Evadir, no pagar, otra forma de luchar» retumbaba en las estaciones de Chile.

Ver a nuestros papás, mamás, abuelos y abuelas afectados por el alza de los pasajes, los más altos de Sudamérica, con un salario indigno, fue la gota que rebalsó el vaso en Chile, ‘el oasis en Latinoamérica’, como decía el presidente Piñera. Fue la rabia en contra del sistema y la injusticia que afectan a nuestros padres, madres y abuelos lo que nos movilizó.

Marcos Fauré, vocero de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios de Chile en varios diarios digitales.

Esta movilización hizo estallar y desnudó todas las contradicciones que recorría el país. Pronto, algo que era contra la subida del precio cambió de consigna: hasta que la dignidad se haga costumbre.

De esas aguas, estos lodos. El resultado de un año de movilizaciones fue que la Constitución de Pinochet fuese derogada y el pueblo chileno está en mejores condiciones para poder avanzar en la conquista de derechos y soberanía.

Hace un año hubo un golpe de estado en Bolivia. Sin pruebas, la OEA, controlada por Estados Uidos, cuestionó los resultados electorales. Algo que, curiosamente, la oposición a Evo ya decía antes de la propia celebración de las elecciones. Esto conllevó a una serie de movilizaciones organizada por los pititas.

Este movimiento nació contra la tercera reelección de Evo Morales y fueron los que protagonizaron las movilizaciones que pararon el país. Como es normal de un movimiento ciudadano, las fuerzas del estado los apoyaron y llevaron Jeamine Añez a la presidencia. Entiéndase la ironía. Si ocurrió eso es que ese movimiento tiene poco de ciudadano.

En Bolivia hubo un golpe de estado hace un año. Primero se cuestionó sin pruebas el resultado electoral, cosa que ya se decía antes de la celebración de las propias elecciones. Todo ello conllevó a una serie de movilizaciones motivada por los pititas y al golpe militar y policial que llevó a Jeamine Añez a la presidencia. Todos sabemos que es muy de movimientos ciudadanos el tener apoyo del aparato represivo, entiéndase la ironía

Este golpe, con olor a EEUU, se vistió como un movimiento plural y que recogía amplias capas de la población. La realidad como se vio en las elecciones y movilizaciones era distinta. Muchos jóvenes se posicionaron contra el golpe.

Los estudiantes de la Universidad Mayor de San Andrés apoyaron las movilizaciones de los campesinos e incluso denunciaban la instrumentalización de la universidad por parte de su rector, que daba cobertura a los golpistas.

Así también hicieron los estudiantes de El Alto o un sector de la universidad de La Paz… No es nada nuevo en un país en el que los jóvenes han jugado un papel activo en la defensa de la democracia.

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Esto no solo ocurre en Iberoamérica, si vamos a España también se dan estos movimientos. La juventud fue uno de los principales organizadores de estos movimientos. Hablamos de cuando nació la página de Juventud en acción y organizaciones como Democracia Real Ya, Juventud sin futuro, entre muchas otras. Estas movilizaciones y mensajes se difundieron ampliamente por las redes, lo que llevó al 15M. Tal y cómo dice El Roto en una viñeta “Los jóvenes salieron a la calle y súbitamente todos los partidos envejecieron…”

Con las movilizaciones contra el cambio climático usaron de nuevo esa imagen del 15M. Jóvenes que se movían por su futuro. La primera rompió el bipartidismo y la segunda obligó a que se declarase el estado de alerta climática.

Es por esta fuerza, radicalidad y movilización por la que siempre se degrada a la juventud. Se nos trataba como vagos y que queríamos que papá estado nos diese facilidades. Es un desprecio elitista, pero lo que busca es dividir y enfrentar. Con el 15M nació ninis, con las movilizaciones estudiantiles es habitual el comentario “entre todos no hacéis ni un año cotizados”. Los propios gobiernos nacionales y autonómicos promovieron cortar los fondos a los consejos de la juventud, atacando así al asociacionismo juvenil.

Todos esos ataques buscan evitar su organización porque es una fuerza a la que constantemente hay que controlar… y que constantemente está en lucha. No es visión adultocéntrica, sino que buscan reconducir las luchas.

Viva la lucha de los pueblos por su independencia, carajo. Viva la lucha y organización de la juventud.

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