No son las personas, son las multinacionales

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La gente debemos cambiar nuestros hábitos de consumo. Estamos cargándonos el planeta. ¡El fin está cerca! Cuando se trata del punto de vista medioambiental nos encontramos siempre con esta visión. El ser humano como individuo destruye todo lo que toca.

Frente a esto se proponen campañas de sensibilización. Tenemos muchos ejemplos como las campañas de Ecoembes por el reciclaje, o las propuestas de numerosos colectivos sociales en cuanto al urbanismo, modos de vida… si bien muchas de ellas son justas y seguramente haya que llevarlas adelante, ¿hasta qué punto influye la responsabilidad individual? ¿A quién sirve todas estas ideas?

Vamos a partir de los datos oficiales. Según el estudio Carbon Majors Report de 2017, el 71% de las emisiones de CO2 eran emitidas solo por 100 multinacionales. Otros estudios indican que más de la mitad de las emisiones industriales puede atribuirse solo a 25 entidades.

Esto no es nada nuevo, los estudios de Break Free from Plastic tienen como principales marcas que producen plástico y contaminan los mares a los mismos todos los años: Coca-cola, Nestlé, … Multinacionales que en un intento de greenwashing ya habían dicho que reducirían esa producción. Cosa que no se ve en el propio estudio, siguen estando por encima del 60% y no se nota grandes cambios porcentuales. Del 65% al 63%.

En definitiva, muy por debajo de la capacidad que realmente tienen para transformar y reorientar la producción y con qué materiales.

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En un primer vistazo ya vemos que la responsabilidad individual no tiene un peso tan grande. Son las multinacionales, no las personas.

Si bien es cierto que hay que promover otros tipos de consumo, en su origen no es una decisión individual. La cultura de comprar-tirar-comprar fue impuesto para engordar los beneficios de dichas multinacionales. O el consumo del plástico para todo.

Estos tentáculos están metidos hasta dentro de las campañas sobre reciclaje y gestión de residuos. Los principales accionistas de Ecoembes son multinacionales. Nos encontramos a Coca-Cola, Pepsico, Danone, entre muchos otros.

El riesgo de poner el peso en la responsabilidad individual borra quienes son los principales responsables del cambio climático. Unos pocos se forran a costa de robarnos el futuro en todos los aspectos.

Amazon, por ejemplo, su emisión de Co2 supera a la de 9 países de la UE. Mientras eso, las condiciones laborales son escasas. Llegan al punto de que un trabajador no puede ni ir al servicio porque puede «reducir la productividad», o la empresa que apenas proveyó de material de seguridad a sus trabajadores durante el COVID. Todo eso mientras silencia a los trabajadores impidiendo que se organicen.

Hace falta cambiar el sistema productivo a uno más sostenible porque la madre de todos estos problemas es la explotación capitalista.

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