Es algo universal y de clase

valores-clase

¿Existe de lo universalmente correcto? O, por el contrario, ¿es todo cuestión de perspectiva? Intentemos responder a estas cuestiones con un ejemplo muy claro.

Hace tiempo, la antropóloga norteamericana Laura Bohannan publicó un artículo titulado Shakspeare en la selva. Dicho documento expone —a modo de anécdota— un estudio sobre las tribus de los tiv de África occidental. La metodología de su investigación consistió en presentarles la archiconocida tragedia de Hamlet a los indígenas. Laura, como buena amante de la literatura universal, esperaba que llegasen a las mismas conclusiones que ella sobre el libro. Sin embargo, la respuesta fue “sorprendente”. Los indígenas no estaban de acuerdo con la estructura filosófica de la obra y, por tanto, interpretaron la obra de una forma muy distinta a la “correcta”, a la occidental.

Por ejemplo, los nativos tiv no podían comprender el móvil del protagonista, ya que valores como la venganza no están en su cultura. Asimismo, otros aspectos como la familia nuclear, el concepto de herencia lineal, etc., tampoco eran afines a ellos. Sus valores eran muy distintos en este respecto.

Estas reacciones sorprendieron notablemente a Bohannan ya que la hipótesis de su estudio versaba sobre la innegable universalidad de los valores de la obra de Shakspeare. ¿Cómo es posible?

es-algo-universal-y-de-clase
¿Es de verdad Shakspeare universal?

Aquí se entra en la dicotomía entre lo universal y lo particular; lo objetivo y lo subjetivo. Los valores de Hamlet son universales e inamovibles. Esa afirmación sería correcta si “universal” se refiriese únicamente a los países del primer y segundo mundo, donde la venganza y el individualismo son intrínsecos de la sociedad capitalista. En otras palabras, es un error explicar la obra desde el pensamiento de uno mismo para no romper con el arquetipo establecido.

¿Adónde quiero llegar con todo esto? Al etnocentrismo. A la creencia de que se puede entender todo desde su propio punto de vista. Un sinsentido como hemos podido comprobar. No obstante, esto no se queda como una anécdota. Nada más lejos de la realidad. El problema radica cuando la cultura más “avanzada” busca “salvar” a las culturas más “atrasadas”. Antiguamente se podía hacer conquistando países o mandando misioneros. Actualmente, tirando un par de bombas y colocando al títere correspondiente de Estados Unidos en el gobierno.

La creencia de poder entender todo desde la perspectiva de uno mismo. Algo totalmente alejado de la realidad.

Y es que el etnocentrismo es un pensamiento que favorece a la explotación capitalista. Claro. Para la filosofía imperialista es precioso “salvar” a otros países dándoles la “democracia” mediante bombas y dictaduras. Desde su punto de vista, su democracia es objetiva y universal. Pero para los pueblos del mundo no. Ellos precisan de otra arma más poderosa, un arma para el pueblo: la filosofía marxista.

La filosofía marxista no es universal y objetiva en todo lugar y tiempo del mundo. La filosofía marxista es objetiva siempre y cuando en el mundo existan clases sociales, la explotación del hombre por el hombre. No busca imponerse porque sí como busca la burguesía. Busca proporcionar una teoría revolucionaria al proletariado para que dejen de ser explotados y consigan el poder; cambiar el mundo de base.

En definitiva, ¿existe la verdad absoluta? Bueno, quizás solo sea una cuestión de perspectiva, una cuestión de clase.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

CHISPA ROJA